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La idea de llevar a la pantalla la novela
de Arturo Pérez-Reverte se les ocurrió a Iñaki Nuñez y a Antonio
Cardenal nada más leerla. Enseguida comprendieron que se hallaban ante la
más cinematográfica una vez llevadas a la pantalla otras cuatro novelas
del citado autor, dos de ellas producidas por Cardenal al cual le une una
estrecha amistad con Pérez-Reverte.
Lo primero era convertir el guión tan
magnífico relato, y para ello se pensó en el británico Anthony Shaffer,
autor entre otras de "Amadeus", "Asesinato en el Orient
Express", "Muerte en el Nilo", "Muerte bajo el sol"
y "El espejo roto".
Desde el primer guión su labor fue
espléndida pero "sabía" mucho a teatro. Repitió una y otra vez
siguiendo las instrucciones de los dos productores españoles, hasta que
después de más de una docena de correciones parecía que el guión
definitivo se había hecho realidad. El último ya era otra cosa, pero se
podía mejorar y para ello Nuñez y Cardenal llamaron a Enrique Urbizu, uno
de los mejores guionistas y directores de España. Leyó lo escrito por
Shaffer, y deseoso de colaborar en tan magnífico proyecto, se puso manos a
la obra con el propio Pérez-Reverte. Una vez finalizado, Nuñez se
entrevisto con Roman Polanski en París, y al día siguiente el realizador
francés le dijo que le entusiasmaba el guión y hacia la película.
Durante cuatro largos años, Nuñez viajó
a los Angeles, Nueva York, París, Londres y Roma con objeto de encontrar
colaboración en el más ambicioso proyecto puesto en marcha hasta entonces
por dos productores españoles.
Parecía una locura, una empresa
predestinada al fracaso, pero ni Nuñez ni Cardenal tiraron nunca la toalla
y siguieron adelante. Si Iñaki luchaba denodadamente en multitud de
despachos, Cardenal hacía lo propio en Madrid poniendo en marcha la
complicada burocracia ministerial. Reuniones durante semanas y semanas,
petición de ayudas a tan inusual producción, etc...
Mientras tanto el guión desde Madrid era
enviado a directores de categoría de Hugh Hudson, Stephen Frears o Neil
Jordan. También lo recibieron actores como Anthony Hopkins, Ralph Fiennes,
Jeremy Irons y Harrison Ford. Y actrices como Uma Thuman y Michelle Pfeiffer.
Por desgracia todos se hallaban embarcados en otros rodajes, pero dejaron
bien claro su tristeza por no poder intervenir en película tan importante,
porque el guión tenía una calidad incuestionable, y se intuía al leerlo
que si algún día se filmaba iba a ser algo muy destacado en la producción
cinematográfica de finales del siglo veinte.
Pero afortunadamente todo llegó a buen
puerto, y el sueño de dos españoles amantes del cien se hizo realidad:
Polanski como director, y un reparto de lujo encabezado por Johnny Depp,
Lena Olin, Frank langella y la esposa del realizador, Emmanuelle Seigner.
Del 11 de Junio al 13 de Septiembre de
1998, se rueda en París y Alrededores, Estudios Epinay y varios castillos.
El 14 de Septiembre, todo el equipo llega a Toledo para en las calles de la
Imperial Ciudad, estación de ferrocarrilil y dos importantes hoteles filmar
destacadas secuencias como la de la calle Buzones. A continuación se
trasladan a Sintra donde rodarán escenas que tiene com escenario la Quinta
de Fargas.
Una vez finalizado el rodaje en tierras
portuguesas, de nuevo en París donde hay que filmar y rematar todavía
varias escenas de interiores.
A últimos de Octubre el rodaje finaliza,
y empieza otra labor muy importante y delicada, la post-producción, donde
se incluyen el montaje, la música y los efectos sonoros y visuales.
Desde el 1 de Noviembre Roman se encierra
con su montador, Hervé de Luze, para dar sentido a tantos miles y miles de
metros de material filmado en tres países durante más de cuatro meses.
El 31 de Julio de 1999 la película está
totalmente terminada y lista para su estreno comercial. Ha sido en total
casi catorce meses para poner en pie uno de los títulos más esperados de
las últimas temporadas.
Polanski se rodea de sus habituales
colaboradores entre los que destaca el Oscarizado diseñador de vestuario
Anthony Powell, gran amigo de Roman con el que ya había trabajado en tres
ocasiones "Tess", "Piratas" y "Frenético".
Para la dirección artística llama al
indiscutible número uno, Dean Tavoularis, ganador de un Oscar de Hollywood,
y nominado en más una ocasión, ha trabajado doce veces con Coppola y con
otros destacados realizadores de Europa y América.
La fotografía es uno de los pilares
fundamentales en la filmografía de Polanski, y para "La Novena
Puerta" se pone en contacto con Darius Khondji, joven y reputado
director de fotografía con una corta y brillante trayectoria hasta la fecha
con películas como "Seven", "Evita", "Alien
Resurrección" y "Belleza robada" entre otras. Cuatro años
de preparación, trece meses de rodaje y post-producción y el más
importante presupuesto nunca visto hasta ahora en una coproducción
hispano-francesa, 40 millones de dólares, una cifra escalofriante si
tenemos en cuenta que gran parte de ella ha sido aportada por dos
españoles, Iñaki Nuñez y Antonio Cardenal. Gracias a ellos en España
podemos presumir de contar con dos productores que pueden codearse con los
más importantes del mundo.
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