|
Howard Spence, antiguo ídolo, amado por muchas mujeres, ha tenido una vida plena de relaciones agitadas. Con más de cincuenta años ya cumplidos, su vida transcurre entre la bebida, las mujeres y el hastío de si mismo.
En la puerta de su casa rodante, ha colgado un letrero que dice: "No vengan llamando", que también podría interpretarse como la llamada de socorro de un ser solitario que al final desea ayuda y comprensión.
|